«A Patre, per Filium, in Spiritu, cum Maria, ad Patrem»


Desde el Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo, con María, al Padre. Este es el camino en el que se encuentra inserta Schola Veritatis, dentro de la economía salvífica, a través la cual la historia del mundo se encamina al cumplimiento del designio escatológico de Dios: recapitular todas las cosas en Cristo donde Dios será todo en todos.

La Santísima Trinidad es la fuente de la vida comunitaria y personal de Schola Veritatis, la cual es participada a través de la filiación adoptiva. En esta «Fuente de toda santidad» (Plegaria Eucarística II), sus miembros descubren el origen y el fin de su vocación, así como el fundamento de su vida interior, de su caridad y de su comunión eclesial.

Asimismo del misterio de la Encarnación redentora del Verbo y de su misterio Pascual, renovado cada día en el Santo Sacrificio del altar, fluye permanentemente la vida de nuestra familia, en un clima contemplativo de soledad y silencio en el desierto.

La glorificación de Dios y la santidad de la Iglesia es el fin principal de Schola Veritatis. Y como fines específicos, Schola Veritatis pretende, por el carácter escatológico de la vida contemplativa y por la celebración solemne de la Sagrada Liturgia, dar testimonio de la verdad en el mundo (cf. Jn 18,37). Su fundamento inconmovible se encuentra en el amor obediente a la Iglesia y a su Jerarquía, al Romano Pontífice como Vicario de Cristo y a los Obispos como Sucesores de los Apóstoles. Reconoce en la fidelidad al Magisterio apostólico, entendido en una visión de continuidad, la única garantía de su fecundidad contemplativa a favor de la Iglesia universal.

A lo largo de la historia, el Espíritu Santo siempre ha movido a la Iglesia a reaccionar vivamente ante los problemas que se presentan en cada época, suscitando carismas orientados al remedio de los mismos. Por eso, para comprender la vida y finalidad de Schola Veritatis, es necesario conocer en sus causas la situación del mundo actual.

Europa y todo Occidente, en mayor o menor grado, después de abandonar sociológica y numéricamente la fe cristiana, está viviendo una crisis religiosa y espiritual de proporciones nunca vistas. Nuestros países han pagado, a cambio de soluciones aparentes, el precio de la apostasía de la verdad (CEC 675), quedando esclavos de una verdadera «dictadura del relativismo» (Card. Joseph Ratzinger, Homilía en la MisaPro eligendo Pontifice, 18.04.2005). Algunas consecuencias de esto son el ateísmo práctico generalizado, la desintegración de la familia, las guerras, el problema ecológico, el consumismo, la manipulación de las conciencias por los medios de comunicación social, las drogas, las falsas espiritualidades, el homosexualismo y el feminismo como ideología, la alienación de millones de personas, el suicidio, el homicidio de tantas otras especialmente por el crimen del aborto, el desfallecimiento de la filosofía, la falsificación de la historia, la fealdad del arte, así como la persecución mundial a la Iglesia.

En este contexto histórico, eclesial y social, la afirmación de Cristo ante Pilato: «Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37) constituye el alma y la finalidad de Schola Veritatis. Junto a ella, las palabras de N. P. Santo Tomás de Aquino: «Es necesario que la verdad sea el fin de todo el universo» (Contra Gentes I, cap. 1, n.4) señala la orientación de su vida. Esta finalidad de Schola Veritatis aparece plasmada en el cuarto voto que formulan sus miembros: el compromiso de dar su vida en el martirio por la verdad. Con Cristo, Schola Veritatis ruega, Padre, «santifícalos en la verdad» (Jn 17,17).

«Propositum nostrum Veritas est». Schola Veritatis cree firmemente en la fuerza redentora de Cristo, la Verdad, la cual es capaz de «liberar» al mundo que está cautivo del «Padre de la mentira» (Jn 8,32; 44). A través de este camino Schola Veritatis desea contribuir a la instauración de todas las cosas en Cristo (cf. Ef 1,10).

Siendo que Dios todo lo ha creado para su Gloria, Schola Veritatis asume como su labor primordial la divisa de N. P. San Benito «Ut in ómnibus glorificetur Deus», «para que en todo sea Dios glorificado», consagrándose a rendir a Dios la gloria que le es debida por medio de la celebración cuidada, digna y solemne de la Sagrada Liturgia. Sus miembros se ofrecen para ser la voz viva de la Iglesia que sin interrupción canta gozosamente las alabanzas del Dios Uno y Trino. Es en la Sagrada Liturgia, fecundada y vivida en una vida de soledad y silencio en el desierto, siguiendo las huellas de N. P. San Bruno«O bienaventurada soledad, o sola bienaventuranza», donde sus miembros encuentran el marco, el fundamento y el más sólido alimento para su vida interior, de cuya contemplación manará su misteriosa fecundidad apostólica (cf. PC 7; CIC 674).

Este primado de la gloria y de la alabanza del Dios Uno y Trino en Schola Veritatis, encuentra su expresión plena en la Sagrada Liturgia, en la forma extraordinaria del único Rito Romano, vivido en el marco de una dimensión contemplativa y cósmica. En efecto, la liturgia cristiana es un canto y una oración común con todo lo que existe «en el cielo, en la tierra y bajo la tierra» (Flp 2,10), al unísono también con el himno de alabanza del sol y los astros (cf. Daniel 3, 57-88). Cristo muerto y resucitado nos permite contemplar el culmen del designio de Dios sobre el cosmos y la historia. En Él, Alfa y Omega, principio y fin de la historia (Ap 22,13), alcanza su sentido pleno la misma creación, pues «todo fue creado por Él y para Él» (Col 1,16).

Los tres Patronos de Schola Veritatis, San Benito, San Bruno y Santo Tomás de Aquino, marcan su espiritualidad propia dentro de la antigua tradición monástica. De San Benito Schola Veritatis ha recibido la orientación de toda su vida a la Gloria de Dios, por una vida de humildad y obediencia, continuamente enmarcada en la Eucaristía y la celebración del Oficio Divino. De San Bruno ha recibido la llamada al silencio y a la soledad, es decir, al desierto, donde Dios purifica y habla al corazón. Santo Tomás de Aquino ejerce su paternidad en cuanto a la formación doctrinal de sus miembros.

Santa Teresa del Niño Jesús es la Madre y Maestra de su noviciado. Mediante el camino de la infancia espiritual, ella enseña a simplificar el alma por la humildad y la confianza filial hacia Dios, nuestro Padre. En medio de un ambiente plagado de voluntarismo, ella afirma incesantemente, como clave de la vida interior, la primacía absoluta de la gracia.

Schola Veritatis está puesta de un modo particular bajo el amparo maternal de la Santa Madre de Dios, a quien invoca bajo los títulos deRegina Scholae(Reina de la Schola) yMater Veritatis(Madre de la Verdad). En la Sagrada Liturgia, prolongada en la soledad y el silencio del corazón, sus miembros buscan vivir permanentemente unidos a la Madre de Dios, la cual engendra y acrecienta espiritualmente a la Verdad en sus corazones. Por este motivo, todos los Monasterios que Schola Veritatis tenga en el futuro así como cada uno de sus miembros, estarán consagrados a la Santísima Virgen.

Schola Veritatis se constituye en la diócesis de Córdoba, España, como Asociación Pública de Fieles el día 6 de octubre de 2011, Solemnidad de N. P. San Bruno.

Confiamos el futuro de Schola Veritatis a nuestra Reina, la Santa Madre de Dios, que engendra espiritualmente a Cristo, la Verdad, en nuestras almas, en el camino de retorno al Padre, «para que Dios sea todo en todos» (1 Cor 15,28).

Dominare nostri Tu et Filius