Schola Veritatis
Veritas - Pax - Bonitas

Artículos antiguos

El carácter patógeno de la cultura contemporánea

Martín Federico Echavarría.- Muchos de nosotros podemos tener la sensación de que la situación cultural actual es generadora de desequilibrio mental. Tal vez no lo podamos probar con datos y cifras, pero tenemos la experiencia diaria de que así parece ser. Es verdad que ya Freud denunciaba a la cultura de su tiempo de ser causa de patología. Él acusaba abiertamente de ello a la moral occidental judeocristiana. Después de más de un siglo del desarrollo de la obra de Freud y de la extensión del psicoanálisis, y de otras escuelas de psicoterapia, además del predominio de una mentalidad amoral, hedonista, centrada en la búsqueda del bienestar, la situación no parece haber mejorado, sino incluso empeorado. +Leer más.

Corazón de Jesús, único refugio en medio de las turbaciones y angustias de la vida presente

Schola Veritatis.- La fuerza de tus hombros protege a aquellos que tú escondes en tu corazón. Ahí pueden descansar tranquilamente. Una dulce expectación los alegra en el aprisco amurallado (Sal 67,14) de una conciencia pura y de la espera de recompensa que tú has prometido. Su debilidad no los inquieta, ni cosa alguna los turba. +Leer más.

La construcción de un mundo al margen de la Santa Trinidad

Padre Pedro Pablo Silva.- San Ireneo de Lyon, un obispo, teólogo y mártir de la Iglesia del siglo II ha escri­to: «La gloria de Dios es el hombre viviente, y la vida del hombre es la visión de Dios» (Adv. Haer. 4, 20, 7). ¿Qué vida puede dar verdadera gloria a Dios sino aquella misma vida divina en la cual el hombre participa, por la gracia? El hombre fue creado para Dios, y después del pecado original justificado por la fe precisamente para eso: para dar gloria a Dios participando de la infinita felicidad de la vida intra-trinitaria. +Leer más.

¿Por qué nos distraemos durante la oración? Consejos espirituales

Madre Cecilia Bruyére, primera Abadesa de Solesmes.- La imaginación tiene un lazo estrecho con los sentidos; y, si no es dominada y reprimida, no podremos nunca rezar con esa oración pura de la cual habla Casiano: “El alma, dice, se eleva en la oración según el grado de su pureza. Mientras más se aleja de la vista de las cosas materiales y terrestres, más se purifica y ve interiormente a Jesucristo en los abajamientos de su vida o en la majestad de su gloria… Sólo contemplan la divinidad con un ojo puro aquellos que se alejas de las obras y pensamientos bajos y terrestres para subir hacia Él sobre la montaña elevada de la soledad donde, libres del tumulto de las pasiones y emancipados de todos los vicios, contemplan con la claridad de su fe y de lo alto de su virtud, la gloria y la belleza de su rostro, que merecen ver sólo aquellos que tienen un corazón puro” (Casiano, Conferencias 10, 6). +Leer más.

Psicología de cierta tentación diabólica

Clive Staples Lewis.- Clive Staples Lewis (1898-1963), mejor conocido como C. S. Lewis fue un notable autor británico que trabajó como crítico literario, como profesor y hasta como locutor de radio, pero especialmente se lo recuerda por algunas novelas que escribió, como las Cartas del diablo a su sobrino, Las crónicas de Narnia y la Trilogía cósmica, y también por sus ensayos apologéticos (mayormente en forma de libro) como Mero Cristianismo, Milagros y El problema del dolor. En el presente post, queremos compartir con nuestros lectores un interesante fragmento de las obras Cartas del diablo a su sobrino (1942), la cual trata de un demonio que instruye a su joven sobrino Orugario en el arte de la tentación al género humano. La penetrante psicología de Lewis es, como se ve este texto, asombrosa a la hora de captar las artimañas del diablo en su deseo de apartarnos del camino de la gracia. Esperamos que sea de provecho. Las negritas y cursivas del texto son nuestras. +Leer más.

Santa Matilde de Hackeborn, “ruiseñor de Dios”

Benedicto XVI.- Santa Matilde de Hackeborn nos confía al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María. Invita a alabar al Hijo con el Corazón de la Madre y a alabar a María con el Corazón del Hijo: “¡Os saludo, oh Virgen veneradísima, en ese dulcísimo rocío, que del Corazón de la santísima Trinidad se difundió en vos; os saludo en la gloria y en el gozo con que ahora os alegráis eternamente, vos que con preferencia a todas las criaturas de la tierra y del cielo, fuisteis elegida antes aún de la creación del mundo! Amén” (Ibid., I, 45). +Leer más.

La inmolación de la inteligencia de María en la Cruz

Padre Marie-Dominique Philippe.- Adhiriendo en toda su pureza a la voluntad infinitamente amable del Padre sobre su Hijo y sobre ella, María penetra mucho más adentro todavía en su intimidad. Pues la unidad se hace entonces en esta voluntad del Padre, en el Espíritu Santo. María coopera activamente en la obra de su Jesús. La Cruz se apodera de su inteligencia que, en este acto heroico de fe, es como enteramente ofrecida, enteramente inmolada. +Leer más.

Todo lo que puede alcanzar la oración confiada

Tertuliano.- ¡Cuánta más eficacia no tendrá, pues, la oración cristiana! Ciertamente, no hace venir el rocío angélico en medio del fuego, ni cierra la boca de los leones, ni transporta a los hambrientos la comida de los segadores (como en aquellos casos del antiguo Testamento); no impide milagrosamente el sufrimiento, sino que, sin evitarles el dolor a los que sufren, los fortalece con la resignación, con su fuerza les aumenta la gracia para que vean, con los ojos de la fe, el premio reservado a los que sufren por el nombre de Dios. +Leer más.

Las lágrimas purificadoras de la compunción interior

Schola Veritatis.- Para alimentar la oración cuaresmal de nuestros lectores, compartimos con ellos una selección de preciosos apotegmas de los padres del desierto sobre la compunción del corazón. A fin de entender mejor este tema que es uno de los centrales en la tradición monástica, ponemos a modo de introducción un fragmento de la gran obra del Beato Columba Marmion, Jesucristo vida del alma, sobre la compunción (Capítulo VI,2) “¿Qué debemos entender por compunción del corazón? Se trata de un sentimiento habitual de pesar por haber ofendido a la divina bondad. Esta disposición brota principalmente de la contrición perfecta, del amor arrepentido. Y produce en el alma la detestación del pecado, por el disgusto que causa a Dios y por el perjuicio que nos irroga. Si en el sacramento de la penitencia basta un acto transitorio de contrición imperfecta para abrir el alma a la gracia y fortificarla contra nuevas caídas; cuando tenemos un sentimiento de verdadero pesar inspirado por el amor y lo mantenemos en el alma en toda su viveza, crea en ella un estado de oposición irreductible a toda complacencia en el pecado. +Leer más.

¿Se puede ser santo sin orar? ¿Se puede orar sin silencio del alma?

Schola Veritatis.- “Mirad, hijos míos, el tesoro de un cristiano no está en este mundo sino en el cielo.(Mt 6,20) Así pues, nuestro pensamiento tiene que encaminarse hacia donde está nuestro tesoro. La persona humana tiene una tarea muy bella, la de orar y la de amar. Vosotros oráis, vosotros amáis: he aquí la felicidad de la persona en este mundo. +Leer más.

La misteriosa fecundidad de la vida contemplativa

Papa Pio XI, Constitución Apostólica Umbratilem.- Fácilmente se comprende, pues, que contribuyen mucho más al incremento de la Iglesia y a la salvación del género humano, los que cumplen el deber asiduo de la oración y de la penitencia, que los que cultivan y trabajan enel campo del Señor; porque, si aquéllos no hicieran bajar del cielo la abundancia de gracias al campo que ha de ser regado, entonces seguramente cosecharán frutos más escasos de su labor los operarios evangélicos. +Leer más.

La visión de la esencia divina por parte del hombre

Un monje de Schola Veritatis.- El tema grandioso de la visión de Dios es algo que cuestiona a todo hombre a través de la historia, y muy particularmente a los filósofos +Leer más.

En la plenitud de los tiempos vino la plenitud de la divinidad

San Bernardo.- Pero de lo que se trata ahora no es de la promesa de la paz, sino de su envío; no de la dilatación de su entrega, sino de su realidad; no de su anuncio profético, sino de su presencia. Es como si Dios hubiera vaciado sobre la tierra un saco lleno de su misericordia; un saco que habría de desfondarse en la pasión, para que se derramara nuestro precio, oculto en él; un saco pequeño, pero lleno. +Leer más.

¡Oh Virgen, por cuya bendición queda bendecida toda la naturaleza!

San Anselmo.- Dios lo creó todo, y María engendró a Dios. Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí mismo de María; y de este modo rehizo todo lo que había hecho. El que pudo hacer todas las cosas de la nada, una vez profanadas, no quiso rehacerlas sin María. +Leer más.

¡AY DEL ALMA EN LA QUE NO HABITA CRISTO!

De las Homilías atribuidas a san Macario, obispo.- Del mismo modo que una casa, si no habita en ella su dueño, se cubre de tinieblas, de ignominia y de afrenta, y se llena de suciedad y de inmundicia, así también el alma, privada de su Señor y de la presencia gozosa de sus ángeles, se llena de las tinieblas del pecado, de la fealdad de las pasiones y de toda clase de ignominia. +Leer más.