Schola Veritatis
Veritas - Pax - Bonitas

Solzhenitsyn I: Los hombres se han olvidado de Dios, esa es la causa de todo

Alexander Solzhenitsyn. - Siendo ya niño, hace más de medio siglo, muchas veces oí decir a las personas mayores, para explicar las terribles convulsiones que habían quebrantado Rusia: “los hombres se han olvidado de Dios, esa es la causa de todo”. +Leer más.

El carácter patógeno de la cultura contemporánea III (final)

Martín Federico Echavarría. - Pero la explicación última y profunda es de tipo teológico: el rechazo del orden natural va parejo con el rechazo del orden sobrenatural, e históricamente el primero deriva del segundo, pues la modernidad ilustrada comenzó afirmando lo natural frente a lo sobrenatural, para terminar disolviendo el orden natural mismo. +Leer más.

El carácter patógeno de la cultura contemporánea II

Martín Federico Echavarría. - Pero una cultura puede enfermar moralmente, y por eso ser fuente de patología moral y de desequilibrio psíquico de los miembros de esa sociedad. Esta enfermedad puede tomar varias formas, de las que destacamos dos: a. la esclerosis de una cultura originalmente sana; b. la autodestrucción cultural de la sociedad. +Leer más.

El carácter patógeno de la cultura contemporánea

Martín Federico Echavarría. - Muchos de nosotros podemos tener la sensación de que la situación cultural actual es generadora de desequilibrio mental. Tal vez no lo podamos probar con datos y cifras, pero tenemos la experiencia diaria de que así parece ser. Es verdad que ya Freud denunciaba a la cultura de su tiempo de ser causa de patología. Él acusaba abiertamente de ello a la moral occidental judeocristiana. Después de más de un siglo del desarrollo de la obra de Freud y de la extensión del psicoanálisis, y de otras escuelas de psicoterapia, además del predominio de una mentalidad amoral, hedonista, centrada en la búsqueda del bienestar, la situación no parece haber mejorado, sino incluso empeorado. +Leer más.

Corazón de Jesús, único refugio en medio de las turbaciones y angustias de la vida presente

Schola Veritatis. - La fuerza de tus hombros protege a aquellos que tú escondes en tu corazón. Ahí pueden descansar tranquilamente. Una dulce expectación los alegra en el aprisco amurallado (Sal 67,14) de una conciencia pura y de la espera de recompensa que tú has prometido. Su debilidad no los inquieta, ni cosa alguna los turba. +Leer más.

La construcción de un mundo al margen de la Santa Trinidad

Padre Pedro Pablo Silva. - San Ireneo de Lyon, un obispo, teólogo y mártir de la Iglesia del siglo II ha escri­to: «La gloria de Dios es el hombre viviente, y la vida del hombre es la visión de Dios» (Adv. Haer. 4, 20, 7). ¿Qué vida puede dar verdadera gloria a Dios sino aquella misma vida divina en la cual el hombre participa, por la gracia? El hombre fue creado para Dios, y después del pecado original justificado por la fe precisamente para eso: para dar gloria a Dios participando de la infinita felicidad de la vida intra-trinitaria. +Leer más.

¿Por qué nos distraemos durante la oración? Consejos espirituales

Madre Cecilia Bruyére, primera Abadesa de Solesmes. - La imaginación tiene un lazo estrecho con los sentidos; y, si no es dominada y reprimida, no podremos nunca rezar con esa oración pura de la cual habla Casiano: “El alma, dice, se eleva en la oración según el grado de su pureza. Mientras más se aleja de la vista de las cosas materiales y terrestres, más se purifica y ve interiormente a Jesucristo en los abajamientos de su vida o en la majestad de su gloria… Sólo contemplan la divinidad con un ojo puro aquellos que se alejas de las obras y pensamientos bajos y terrestres para subir hacia Él sobre la montaña elevada de la soledad donde, libres del tumulto de las pasiones y emancipados de todos los vicios, contemplan con la claridad de su fe y de lo alto de su virtud, la gloria y la belleza de su rostro, que merecen ver sólo aquellos que tienen un corazón puro” (Casiano, Conferencias 10, 6). +Leer más.

Psicología de cierta tentación diabólica

Clive Staples Lewis. - Clive Staples Lewis (1898-1963), mejor conocido como C. S. Lewis fue un notable autor británico que trabajó como crítico literario, como profesor y hasta como locutor de radio, pero especialmente se lo recuerda por algunas novelas que escribió, como las Cartas del diablo a su sobrino, Las crónicas de Narnia y la Trilogía cósmica, y también por sus ensayos apologéticos (mayormente en forma de libro) como Mero Cristianismo, Milagros y El problema del dolor. En el presente post, queremos compartir con nuestros lectores un interesante fragmento de las obras Cartas del diablo a su sobrino (1942), la cual trata de un demonio que instruye a su joven sobrino Orugario en el arte de la tentación al género humano. La penetrante psicología de Lewis es, como se ve este texto, asombrosa a la hora de captar las artimañas del diablo en su deseo de apartarnos del camino de la gracia. Esperamos que sea de provecho. Las negritas y cursivas del texto son nuestras. +Leer más.

Santa Matilde de Hackeborn, “ruiseñor de Dios”

Benedicto XVI. - Santa Matilde de Hackeborn nos confía al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María. Invita a alabar al Hijo con el Corazón de la Madre y a alabar a María con el Corazón del Hijo: “¡Os saludo, oh Virgen veneradísima, en ese dulcísimo rocío, que del Corazón de la santísima Trinidad se difundió en vos; os saludo en la gloria y en el gozo con que ahora os alegráis eternamente, vos que con preferencia a todas las criaturas de la tierra y del cielo, fuisteis elegida antes aún de la creación del mundo! Amén” (Ibid., I, 45). +Leer más.

La inmolación de la inteligencia de María en la Cruz

Padre Marie-Dominique Philippe. - Adhiriendo en toda su pureza a la voluntad infinitamente amable del Padre sobre su Hijo y sobre ella, María penetra mucho más adentro todavía en su intimidad. Pues la unidad se hace entonces en esta voluntad del Padre, en el Espíritu Santo. María coopera activamente en la obra de su Jesús. La Cruz se apodera de su inteligencia que, en este acto heroico de fe, es como enteramente ofrecida, enteramente inmolada. +Leer más.