
Por el Padre José María Iraburu Es muy escaso el influjo actual de los cristianos en la vida política de las naciones de Occidente, todas ellas de antigua filiación cristiana. Son muchos los católicos que ven con perplejidad, con tristeza y a veces con resentimiento hacia la Jerarquía pastoral, cómo la presencia de los laicos en la res publica nunca ha sido tan valorada y exhortada en la Iglesia como en nuestro tiempo, y nunca ha sido tan mínima e ineficaz como ahora. No pocas naciones actuales de mayoría cristiana, desde hace más de medio siglo, han ido avanzando derechamente hacia los peores extremos del mal, conducidos por una minoría política perversa y eficacísima. +Leer más.

El padre José María Iraburu, sacerdote, teólogo y escritor, reparte su tiempo entre Hispanoamérica y España, donde, en 1988, creó la Fundación Gratis Date, con la que evangeliza mediante la edición de libros de contenido religioso y moral con una presentación sobria a millones de fieles a un precio extraño hoy en día: gratis total. Iraburu ha hablado con Análisis Digital sobre la enorme labor que realiza esta Fundación y sobre cómo evangelizar en estos tiempos en los que la sociedad pone muchos obstáculos y se muestra cerrada a Cristo . +Leer más.

En nuestra condición de católicos estas dos condiciones son innegociables, y uno deja de ser católico si no acepta alguna de estas condiciones. El Catecismo y el Papa. +Leer más.

Al rezar a mediodía la oración del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro este último domingo del mes de junio, el Papa retomó el tema de la llamada de Cristo y de sus exigencias. “Hoy querría invitar a todos a contemplar el misterio del Corazón divino-humano del Señor Jesús, para sacar agua de la fuente misma del Amor de Dios”, dijo. +Leer más.

En un artículo deslumbrante del P. José Aguirre, ofm, titulado El Padre, el Hijo y la santa Ruah, el misterio de la Santisima Trinidad, es decir, el misterio de Dios, se revela con una claridad infinitamente mayor que en la Biblia, la Tradición y el Magisterio apostólico, y por supuesto, muy superior que las lucubraciones de los teólogos católicos. +Leer más.